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La caja no es eterna: el alma siempre encuentra cómo respirar.
No hace mucho, había leído una publicación
que expresaba, justamente esto, de vivir en una caja; y me puse a pensar que
si, en cuantas veces me he sentido de esa manera, viviendo en una caja. en un
lugar donde no pertenezco, como mi propio cuerpo.
A
veces, la vida se siente como estar dentro de una caja. Una caja invisible,
pero real. Hecha de miradas que no entienden, de silencios incómodos, de
espacios donde no hay lugar para lo que somos de verdad. Y estar ahí adentro
duele. Duele porque una parte de nosotras quiere salir, mostrarse, respirar… y
no siempre puede.
Quedarse
en esa caja es agotador. Es como estar rodeada de gente y, aun así, sentirse
sola. Como gritar sin voz, como tener alas plegadas en un rincón. Y sin
embargo, dentro de ese encierro, algo sigue vivo. Porque, aunque parezca que
todo se apaga, la esencia no muere. Se queda ahí, esperando su momento.
A
mi entender creo, que lo importante es entender que no todo se trata de grandes
gestos. A veces, romper la caja comienza con lo más pequeño como, pintarse las
uñas, mirarse al espejo con ternura, elegir una palabra que nos sea
significativa, escribir un pensamiento en un cuaderno, enviar un mensaje
sincero, respirar sabiendo que esa parte existe. Son actos diminutos para el
mundo, pero gigantes para el alma, y cada vez que lo hacemos, aunque nadie lo
vea, aunque nadie lo entienda, ya estamos rompiendo un poquito la caja. Porque
existir no depende de la validación externa, sino de reconocernos a nosotras
mismas.
No
es fácil vivir en dos mundos, lo sé. Pero en esa dualidad también hay fuerza.
Porque lo que somos siempre encuentra la manera de hacerse presente. A veces en
un gesto, a veces en un silencio, a veces, en una palabra. Y eso, por más
invisible que parezca, es esperanza.
La
caja no es eterna. Se agrieta con cada acto de amor propio. Y llegará un día en
que, sin darnos cuenta, estaremos afuera, respirando hondo, sabiendo que
siempre fuimos más grandes que cualquier encierro
Sabrina
Lorena.
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Comentarios

Excelente reflexión con un tremendo mensaje al alma, que siempre va a pelear para ser libre.
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