Momentos son vida.

"No recordamos los días; recordamos los momentos." — Cesare Pavese 

Es una frase que me hizo reflexionar, que el tiempo rutinario se olvida y solo aquello que nos emociona o nos marca queda grabado en nuestra memoria para definir quiénes somos. 

Hay personas que pasan años enteros a nuestro lado y, sin embargo, con el tiempo cuesta recordar un instante en particular. Y hay otras que permanecen apenas un suspiro en nuestra vida, pero dejan recuerdos tan intensos que el tiempo parece no haber pasado nunca. 

Creemos a veces que el valor de una relación se mide por la cantidad de años compartidos. Hoy pienso que no siempre es así. Creo que hay vínculos que se miden de otra manera. No por el calendario, sino por la profundidad de los momentos en que los vivimos. 

Estos años me hicieron ver que cuando alguien está realmente presente, el tiempo cambia de dimensión. No hace falta un gran viaje ni una ocasión especial. Puede ser un, té, café o mate compartido sin apuros. Una caminata o un viaje sin destino. Una conversación sin prisa por irse. Una película vista en silencio. Una mano sobre la otra o abrazo que no necesita palabras. 

Esos momentos parecen pequeños mientras ocurren. Pero con el tiempo, descubrimos que eran enormes. Quizás por eso hoy valoro tanto la presencia. No esa presencia física donde dos personas simplemente ocupan el mismo espacio, sino la presencia verdadera. Esa en la que alguien deja por un rato el celular, las preocupaciones, el reloj y el ruido del mundo para decir, sin palabras: "No hay otro lugar donde quiera estar que acá, con vos." 

Creo que el amor se parece mucho a eso. No siempre se demuestra con grandes gestos. Muchas veces vive en esos instantes cotidianos que, sin darnos cuenta, terminan convirtiéndose en esos recuerdos que más nos acompañan. Porque al final, las casas cambian. Los trabajos terminan. Los objetos se pierden. Incluso algunas personas siguen caminos diferentes. Pero los momentos, los momentos permanecen. 

Quizás esa sea una de las razones por las que nunca dejamos de recordar a quienes, aunque hayan estado poco tiempo, supieron regalarnos una presencia tan auténtica que terminó formando parte de quienes somos. No recordamos los días, sino que recordamos los momentos y, muchas veces, son esos momentos los que terminan construyendo toda una vida. 

Sabrina Lorena.

 

 

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